Dado que muy probablemente este sea el último post, os dejo aqui al principio y de sopetón una información que puede ser interesante: Volvemos el día 3 de Febrero y llegaremos el 4 a las 9.00 de la mañana a la fría Berna. Son 20 horas de viaje con una escala de hora y media en Hong Kong. Pero no es el viaje largo lo que más miedo nos da de vuelo. Nos ha gustado mucho esta experiencia y es dificil entender que ya se acaba... Por nostalgia, pongo algunas fotos de momentos guays de estos dos meses:
Hace un par de días, cuando llegamos a nuestro último destino, Sydney (que rima con Disney, pero que no tiene nada que ver). Planeamos un poco nuestra última semana. Los objetivos más importantes eran: la ópera de Sydney, y las montañas azules. Allí iremos mañana y nos montaremos en el tren más inclinado del mundo. 52°.
El objetivo de la ópera lo cumplimos el jueves ¡Y digo si lo cumplimos... !¡con creces! De la ópera, gratis solo son los cuartos de baño. Y luego, hay dos maneras de visitarla: con un tour guiado que cuesta 40$, unos 30€, o ir a un espectáculo. Y de las obras que operan ahora, la que más nos gustó fue el cabaret. Asi que compramos nuestras entradas y al día siguiente fuimos a recogerlas al edificio principal. Y como el edificio es grande y yo más bien torpecilla, nos perdimos. Asi que pedimos ayuda al primero con el que nos cruzamos. Y asínconocimos a Steve, como se hace llamar este personaje. Antes de seguir con la historia de la ópera os describo a nuestro nuevo amigo. Steve era un trabajador de la ópera, (lo sabíamos porque llevaba uniforme), la semana que viene cumplirá 71 años y es griego. Llegó a Sydney hace 50 años, para acompañar a su hermano, que ya vivía aquí. Hoy en día, uno de sus hijos es médico y el otro número 2 del Banco Canadiense, esto lo cuento porque es un hecho admirable de la cultura anglosajona, que hijos de obreros, puedan aspirar a tener renombre en la sociedad. Steve, a pesar de su edad, tiene el oído fino y en seguida encontró en el inglés de Frank un cierto acento español, jajaja (yo me moría de la risa). Y en general, Steve es un hombre muy majete.
Nosotros también le notamos algo en su acento. Nos indicó dónde recoger las entradas y... ¡nos invitó a un tour privado, los dos solos por todad las salas de la ópera, para la mañana siguiente! ¡ Y tanto que lo aceptamos! Lo mejor del tour eran sus explicaciones. Él Sr. había participado en la construcción del edificio y nos contaba continuamente anécdotas de los materiales de construcción, de las peleas con los arquitectos y los defectos de las salas de música. Y nos enseñó las vistas màs espectaculates del Harbor Bridge.
El espectáculo de cabaret fue divertido, tenía desnudos integrales (uy yu yui). Unas horas antes encontré un vestido ideal para la ocasión y a coste 0. No diré dónde me lo encontré, pero si me conoceis bien, podeis imaginarlo.
Y por lo demás, Sydney no tiene nada super espectacular. Edificios altos y playas de arena fina sin tiburones, ni cocodrilos.
Así que familia, ¡ Ya mismo nos vemos y os cuento en persona el fin de nuestro viaje!
Hace un par de días, cuando llegamos a nuestro último destino, Sydney (que rima con Disney, pero que no tiene nada que ver). Planeamos un poco nuestra última semana. Los objetivos más importantes eran: la ópera de Sydney, y las montañas azules. Allí iremos mañana y nos montaremos en el tren más inclinado del mundo. 52°.
El objetivo de la ópera lo cumplimos el jueves ¡Y digo si lo cumplimos... !¡con creces! De la ópera, gratis solo son los cuartos de baño. Y luego, hay dos maneras de visitarla: con un tour guiado que cuesta 40$, unos 30€, o ir a un espectáculo. Y de las obras que operan ahora, la que más nos gustó fue el cabaret. Asi que compramos nuestras entradas y al día siguiente fuimos a recogerlas al edificio principal. Y como el edificio es grande y yo más bien torpecilla, nos perdimos. Asi que pedimos ayuda al primero con el que nos cruzamos. Y asínconocimos a Steve, como se hace llamar este personaje. Antes de seguir con la historia de la ópera os describo a nuestro nuevo amigo. Steve era un trabajador de la ópera, (lo sabíamos porque llevaba uniforme), la semana que viene cumplirá 71 años y es griego. Llegó a Sydney hace 50 años, para acompañar a su hermano, que ya vivía aquí. Hoy en día, uno de sus hijos es médico y el otro número 2 del Banco Canadiense, esto lo cuento porque es un hecho admirable de la cultura anglosajona, que hijos de obreros, puedan aspirar a tener renombre en la sociedad. Steve, a pesar de su edad, tiene el oído fino y en seguida encontró en el inglés de Frank un cierto acento español, jajaja (yo me moría de la risa). Y en general, Steve es un hombre muy majete.
Nosotros también le notamos algo en su acento. Nos indicó dónde recoger las entradas y... ¡nos invitó a un tour privado, los dos solos por todad las salas de la ópera, para la mañana siguiente! ¡ Y tanto que lo aceptamos! Lo mejor del tour eran sus explicaciones. Él Sr. había participado en la construcción del edificio y nos contaba continuamente anécdotas de los materiales de construcción, de las peleas con los arquitectos y los defectos de las salas de música. Y nos enseñó las vistas màs espectaculates del Harbor Bridge.
El espectáculo de cabaret fue divertido, tenía desnudos integrales (uy yu yui). Unas horas antes encontré un vestido ideal para la ocasión y a coste 0. No diré dónde me lo encontré, pero si me conoceis bien, podeis imaginarlo.
Y por lo demás, Sydney no tiene nada super espectacular. Edificios altos y playas de arena fina sin tiburones, ni cocodrilos.
Así que familia, ¡ Ya mismo nos vemos y os cuento en persona el fin de nuestro viaje!
Tenèis un aspecto mágnífico. Buen viaje y que la depre pos vacacional sea leve. Os esperamos con los brazos abiertos.
ReplyDelete¡Qué guapa estás Mabel! ¡Y morena! cuando vuelvas y veas el blanco perla de nuestra piel lo vas a flipar!!
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